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Apego seguro= Seguro de vida

El apego es el vínculo especial que tenemos sólo con algunas personas, que no necesariamente están en primer plano a tiempo completo.

La figura de apego es la que le da eje y estructura a nuestras vidas. Nos une a nuestros padres durante la infancia, luego serán otras personas. Son personas especiales con quienes nos sentimos seguros y confiamos. Nos ayudan a relajarnos y fortalecer la confianza en nosotros mismos.

Los adultos que forman una figura de apego seguro a sus hijos ofrecen, un espacio de dependencia y seguridad que invita y promueve la independencia paulatina durante el desarrollo, ya que se sienten valorados y aprenden a valorarse a sí mismos y logran un autoestima adecuada.

La mirada de un padre o madre que ayuda a su hijo a auto-valorarse es fundamental para que en el futuro busque valorarse a sí mismo y no la valoración de los demás.

Mientras más se autovalora de manera segura busca personas que lo nutran de manera cooperativa.

Los padres aman incondicionalmente a sus hijos, lo importante es que lo sepan y lo sientan, así podrán quererse a sí mismos de manera sana.

Antiguamente se creía que al valorar mucho a un hijo se le perjudicaba, se podía producir egoísmo o egocentrismo, y esto NO es así! Es todo lo contrario!!!

Un hijo que comprende que el amor de sus padres es incondicional e infinito, se siente seguro para crecer, explorar y aprender de las experiencias de la vida, sin miedo a ser castigado o rechazado por sus personas importantes.

El camino para los niños de hoy es TE QUIERO SIEMPRE, TE QUIERO AUNQUE, TE QUIERO A PESAR DE….. Así lograremos un vínculo seguro.

Logran una comprensión válida de ellos mismos y así comprenden el medio y a otros.

Necesitan ser y sentirse respetados. Que se valide lo que sienten y lo que piensan. Esto no es someterse a ellos y a lo que quieran. El NO es válido, porque es respetuoso.

La confianza en este vínculo los ayuda a sentirse seguros y abrirse al mundo.

Necesitan aprender jugando, explorando sin necesidad de defenderse de quienes los rodean porque tienen sus necesidades básicas cubiertas y se sienten seguros, saben que su figura de apego les dirá o hará ver cuando algo está mal, o cuando no corresponde y así canalizan su energía en crecer sanamente y no en defenderse del entorno.

La figura de apego es generosa, respetuosa e incondicional.

Al crecer así serán sin duda niños generosos, amables, empáticos. Ya que al estar llenos de amor de sus padres y sentir este amor incondicional podrán fijar ese modelo de amor.

Favorece la buena obediencia, ya que al confiar en su padres, saben que los límites son por el bien de ellos mismos, para protegerlos, logran sentir y vivir las limitaciones que estás figuras ofrecen con amor y por amor. No es una obediencia ciega, es amor, es cuidado y dedicación. Comprenden la buena intención de los padres.

Ya que el amor incondicional les permite pensar con libertad.

Conexión y cooperación es lo que necesitamos.

Los padres acompañamos a nuestros hijos a crecer, para eso necesitan vivir esa experiencia de amor incondicional y respetuoso, con límites amorosos, empatía y con conexión emocional.


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